lunes, 14 de diciembre de 2009

ANAI ROZAS


Ritmo dado por los movimientos obligados, mediante la fuerza que usamos diariamente para lograr el quiebre entre objetos que nos obstaculizan el fluir , característico de la vida urbana; formando sistemas mecanizados complementados con la utilidad humana.
Santiago. Sección 02.

1 comentario:

Ricardo Pérez dijo...

Hola Anai, la composición resultante en tu trabajo es muy interesante, por una parte en la coherencia con su fundamento y por otra, las consideración relacional entre el espacio y la luz provocan claridades, oscuridades, estrechez y pequeñas aperturas, también el hecho de haber pospuesto la forma y manejar solo a través de su insinuación las aglomeraciones interrumpidas, las pequeñas pero constantes colisiones y tropiezos, dan a tu trabajo una precisión muy acertada. No me cabe duda que si reorganizáramos, incluso al azar tus módulos, lo representado continuaría estando presente en múltiples opciones.
Todo ese logro se ve un poco empañado por el "oficio", en nuestra postura de escuela, hemos apostado a la sensibilidad como valor irremplazable y fundamental de la creatividad, porque solo a través de ella puedo instalar en mi cuerpo, es decir en mi existencia la realidad, la calidad, profundidad e intensidad con que mi cuerpo asume y registra lo observado, es devuelto a la realidad en claridad y potencia de obra.
Sabemos que quizá ya no sea necesario pintar con técnicas rudimentarias como la tempera, pero también sabemos que el "tiempo" de estas técnicas rudimentarias es el único que hace posible la vinculación de tu cuerpo, de tu mente y con ello de tu existencia con tu obra, ese "estar en obra" es la única historia que tu cuerpo puede registrar para tu sensibilidad.
Vamos, hay que pintar mucho más con témpera y croquear con pluma y tinta.
Felicitaciones.

Ricardo Pérez
Profe.
Santiago.