lunes, 14 de diciembre de 2009

CATHERINE ARAYA


La ciudad avanza con un ritmo constante y acelerado en un ciclo temporal de la vida natural que se ve traducido u observado en las formas orgánica, sus figuras, las cuales tienden a curvarse representando juventud y plenitud de la vida, colores vivos. En contraste, se originan formas que con el tiempo se ven transformadas y/o desgastadas, con tonalidades más opacas. Es así como el deterioro provocado por los trajines diarios de la vida en la ciudad amenazan la jovialidad de las personas, las cuales le otorgan más valor al tiempo que a sí mismas.
Santiago. Sección 02.

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