lunes, 14 de diciembre de 2009

VICTORIA CERÓN


La ciudad gris, artificial e imponente, con sus construcciones rectas y en serie, provoca un ritmo visual apreciado incluso en sus semáforos. Esta monotonía, a su vez, es intervenida por la naturaleza con sus desordenadas formas y colores, de manera espontánea y casi imperceptible en la cotidianeidad. El viento provoca la sensación de fluidez, con sus imaginarias líneas curvándose, genera movimiento, sutileza y vida; permitiendo así romper con la estructura y su simetría.
Santiago. Sección 02.

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