jueves, 17 de diciembre de 2009

SEBASTIÁN BASCUÑAN


Cuando recorremos el centro de la ciudad tratamos de que nuestro tránsito sea muy breve, para evitar el bullicio, el ruido visual y auditivo de los autos, la gente, humo, etc. No obstante, si nos detenemos a apreciar lo cotidiano, edificios comunes para cualquiera que transite por la urbe, nos encontramos con la proyección de enormes figuras rectangulares, que se enmarcan en el paisaje de forma recta, con niveles y límites que suben y bajan, valores de jerarquía dependiendo desde uno observe. Esta mirada nos otorga una correspondencia y proporciones que podemos casi relacionar con la música, el ritmo musical, en donde los diferentes planos ofrecen una armonía, que varía del día a la noche, pero mantiene su ritmo.
Santiago. Sección Vespertina.

No hay comentarios: