
La ciudad no está compuesta sólo por espacios de colores grises y apagados como su cielo, ya que el tono gris del cielo vuelve característica a esta ciudad de las demás. Tal vez sea el smog de la ciudad la que se impregna en los edificios y los va envolviendo en una estela gris totalmente tóxica. No obstante, podemos observar el ritmo dado por la naturaleza cubriendo con su manto, en donde se oculta la abundancia de colores, las formas curvas, las líneas onduladas que contienen ciertos elementos, y que otorgan una sutil forma a la figura que se genera, que puede ser observada en la delicadeza del viento, como una elegante brisa que va desplazando las hojas por los aires, y arrojadas sobre el césped.
Santiago. Sección 02.
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