
El movimiento voluntario de la luz, se hace transitorio al intervenir factores naturales como, el viento, fallas geográficas, estructuras artificiales más el movimiento propio de la ciudad y su colorido natural y artificial.
La disposición del color en la ciudad depende de la ubicación geográfica dentro de un radio, al cual se genera por planos, y sobretodo en una ciudad costera, ya que el movimiento del mar y su color genera una especie de reflector de luz intensificando el color en tonalidades de acuerdo a su distancia.
Este reflector funciona como contenedor de luz, el cual genera brillo en las fachadas naturales y artificiales, es un efecto contrario a lo que ocurre de noche con la luz artificial, la cual ese contenedor se hace notar. El brillo más la disposición geográfica y la sombra, dependiendo de nuestra ubicación juega en el factor de disminución del terreno y su cambio de color y tonalidad.
La disposición del color en la ciudad depende de la ubicación geográfica dentro de un radio, al cual se genera por planos, y sobretodo en una ciudad costera, ya que el movimiento del mar y su color genera una especie de reflector de luz intensificando el color en tonalidades de acuerdo a su distancia.
Este reflector funciona como contenedor de luz, el cual genera brillo en las fachadas naturales y artificiales, es un efecto contrario a lo que ocurre de noche con la luz artificial, la cual ese contenedor se hace notar. El brillo más la disposición geográfica y la sombra, dependiendo de nuestra ubicación juega en el factor de disminución del terreno y su cambio de color y tonalidad.
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