lunes, 14 de diciembre de 2009

JUAN ARAVENA


El ritmo de la ciudad es una melodía de saltos y ruidos como también de armonía, puede ser o no repetitivo, puede o no mezclarse, pero se mantiene vivo con el aporte de diversos elementos visuales presentes en ella. La ciudad nos muestra transformación, movimiento sin término. Paisajes que van más allá de la línea del horizonte. La ciudad transforma y cambia todo. Movimiento y transformación constantes que cambia de escenarios, con formas que si bien mantienen su esencia, cambian de forma, tamaño y color. (Extracto del fundamento).
Santiago. Sección 02.

1 comentario:

Unknown dijo...

veo la transformacion en tus modulos pero me gustaria saber un poco mas de la justificacion cromatica del pentagrama.

Rodrigo Cortes